HISTORIA

FUNDACIÓN DE LA AGRUPACIÓN: 21 – 07 – 1979

La idea de que un grupo escultórico representando el acto de la Lanzada figurase en la procesión marraja del Viernes Santo es muy antigua en la cofradía.

En su etapa como Hermano Mayor José María de Lara Muñoz-Delgado lanzó un reto increíble como fue la creación de una nueva agrupación sin que la Cofradía tuviera que aportar ni una sola peseta, ya que únicamente dio una cantidad simbólica.

El sorprendente acontecimiento tuvo lugar en la tradicional cena marraja de 1979, que se celebraba en el antiguo almacén de tronos de la Cofradía, conocido como Palacio de Herodes, el Hermano Mayor José María de Lara lanzó la oferta a Sánchez Macías de si sería capaz de sacar a la calle La Lanzada el año siguiente. El futuro presidente venía de dirigir una agrupación señera como la de San Juan.

Tenía que ser un marrajo emprendedor como José Sánchez Macías quien hiciera realidad el viejo sueño de la Cofradía Marraja. La fecha fundacional fue el 11 de julio de 1979, y a partir de ese momento el tercio se materializó en el tiempo record de siete meses, circunstancia que jamás se ha dado en la Semana Santa de Cartagena a lo largo de su historia

La primera salida de la nueva agrupación de “La Lanzada” tiene lugar el Viernes Santo, 4 de abril de 1980. A las 09:40 de la noche los primeros capirotes pisaban la rampa de Santa María de Gracia, recogiéndose el tercio a las 12:20 de la noche.

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Un total de 56 penitentes desfilaron la noche del estreno: un sudarista y dos hermanos borlas; cuarenta penitentes con hachote en hileras de a veinte. Ocho hermanas de la agrupación, cuatro con galas y cuatro con mazas, así como cinco hermanos vara, de los cuales dos iban en el tercio. El trono de “La Lanzada” iba situado entre la Agonía y el Descendimiento.

Hasta ese momento estelar de la agrupación, fueron siete meses de trabajo constante que el presidente y su junta directiva realizaron sin tregua ni descanso. La batalla contra el tiempo tenía dos frentes: el económico y el artístico.

Lo urgente era la recaudación de dinero para hacer frente a todo el gasto general de la nueva agrupación. El primer empujón se consigue al captar a 32 hermanos fundadores.

Si en el terreno económico hubo que “correr”, en el artístico prácticamente se “voló”. El estandarte primitivo de “La Lanzada” fue realizado en los talleres “Plan Social”, de Agustina García Martínez, de la ciudad de Lorca.

Los primeros hachotes de la agrupación fueron construidos en Cartagena por el cofrade José González Rubio, eran plateados y dorados y constaban de un fanal de cristal con luz fluorescente, rodeado por tres lanzas y rematado con el emblema de la agrupación. La iluminación era a pilas, cuya cartuchera llevaban en la cintura los penitentes.

Difícil lo tuvo la agrupación a la hora de elegir sus colores representativos ya que prácticamente todos los juegos de colores estaban presentes en las procesiones, pero la solución fue revolucionaria en la historia de las cofradías: no serían dos los colores como era habitual desde siempre, sino tres -una novedad impensable en ese tiempo-; capa de terciopelo rojo, túnica blanca y capuz de raso negro, fajines y sandalias también negras. Un conjunto que a la originalidad añadía una gran belleza plástica. Este vestuario fue confeccionado en Cartagena por Rafael Vilar.

La construcción del trono de “La Lanzada” fue un prodigio de celeridad y buen hacer. Su autor fue el cartagenero Roque García Vera.

La elección del imaginero que realizara el conjunto escultórico de La Lanzada fue motivo de un profundo estudio por parte de la agrupación. El hombre elegido fue Antonio García Mengual. Desde el primer momento García Mengual tuvo absoluta libertad para la realización de su obra. El grupo compuesto por San Juan y la Virgen, Longinos a caballo empuñando la lanza y Cristo crucificado, fueron las figuras que desfilaron el primer año. A los dos años (1982) se incorporaron María Magdalena y José de Arimatea.